Yo sé que es un error común pensar que no puedes servir a Dios, a menos que te subas a un púlpito, o asistas a una reunión de oración. ¡Tonterías! Tú puedes servir a Dios, verdaderamente, detrás del mostrador y en el cuarto de trabajo; puedes servir a Dios cuando cavas una zanja, o recortas un vallado. Yo creo que Dios es servido, con frecuencia, por el sastre o el zapatero que están conscientes de su llamado, de la misma manera que es servido por obispos y arzobispos, o por hombres de cualquier iglesia en el mundo. De cualquier manera, si tú no puedes servir a Dios en todo lo que haces, tienes la necesidad de pedir que se te enseñe el secreto de la vida cristiana, pues ese secreto es la consagración de todo a JesucristoEsto saldra en la pagina al pulsar leer mas
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